Mi amor por los perros viene desde muy pequeña, incluso me atrevería a decir que ha sido algo innato. Esta pasión, la he heredado de mi padre, al que le agradeceré eternamente el haber aportado a mi naturaleza este gen ciertamente 'cinófilo'.

En casa siempre han habido perros, realmente siempre ha habido algún animal, así que para los que me conocen desde siempre, esta afición no ha resultado nada extraña.

Cuando en 2006 termino mis estudios y comienzo a trabajar, es cuando barajo la posibilidad de tener un perro. Me pasé más de un año informándome, mirando en webs, leyendo artículos, hablando con expertos, pidiendo consejos.. y en una de éstas, por casualidad, visité la página de uno de los criadores referentes en España de Golden Retriever y leí un artículo sobre la pérdida de uno de sus ejemplares. Recuerdo que quedé alucinada con cada una de sus palabras, como describía la personalidad de su perro, los momentos que había vivido con él, lo especial de la raza... y me dije... 'bueno, todos los que hemos tenido perro y hemos perdido a uno de ellos, hemos sentido un gran vacío... no hace falta que sea un Golden'.. Pero es cierto que la historia me había conmovido y me había creado cierta curiosidad por la raza... fue entonces cuando me compré un libro para estudiarla más a fondo.

     En 2007 y con mis primeros ahorros, me decido... lo tenía muy claro... quería un Golden Retriever.

     Y así llegó Rumba ('Villa Carsan Fashion Girl'), mi torbellino. Rumba ha sido el perro que ha cambiado mi vida, ha llenado mi casa de alegría, de muchas risas y en los momentos difíciles, a su manera, siempre ha sabido consolarme.

     Los ingleses hablan de un "once in a lifetime dog", un perro "de una vez en la vida", refiriéndose a aquellos perros que por muy variadas razones se incorporan a nuestro bagaje emocional de una manera tan fuerte que marcan un antes y un después en nuestra vida, en relación con los demás perros e incluso con muchas personas. Pues bien, algo así ha sido ella para mí.

     Desde el principio, demostró que sería especial. Siempre ha tenido una personalidad extraordinaria, es una perra llena de energía, feliz, con un carácter dulce, fiel y activo, y con una inteligencia fuera de lo común. Sin violencia, siempre ha sabido imponer su liderazgo con respecto a los demás perros en casa.

     Pasaba el tiempo, y mi pasión por la raza aumentaba. Y así, poquito a poquito me he ido interesando por este particular mundo, el de la cría y las exposiciones de belleza.

     De esta forma conozco a Arcadio y Marina (Cantamares) y a su espectacular 'Yake Dake', y tras muchas charlas con ellos, y gracias a su trabajo y sus conocimientos, en Febrero de 2009, estudiamos el cruce entre Yake y Rumba. Sería la primera camada nacida en casa, fruto de mucha ilusión y mucho esfuerzo físico, económico y sobre todo, mental.

     Y en Mayo de este mismo año nace junto a sus ocho hermanos mi pequeña Meca ('Mitjana Breeze de Asunherce'). A la locura y desbordante energía de Rumba, se une la tranquilidad y la dulzura de Meca, siendo madre e hija, no tienen nada que ver en carácter. Pero por supuesto las dos tienen en común el ya famoso 'wish to please', o el deseo de agradar tan característico de la raza.

     Soy consciente, de que a mis 27 años, esto no ha hecho nada más que empezar, y miro atrás y me planteo que habría sido mi vida sin mis perros.

     Si reflexionamos y ponemos en un lado lo que se percibe de tener una camada o cobrar alguna monta (únicas posibilidades de ingreso para un criador) y en otro el gasto de conseguir un buen perro, darles de comer, pagar montas, gasolina, inscripciones en exposiciones, hoteles, etc. el saldo es más que negativo y todo ello sin sumarle el esfuerzo y la dedicación que necesita cada uno de ellos.

     Pero también, todos los que tenemos la posibilidad de tener perros y disfrutar sobre todo de esta raza, sabemos que cada paseo, cada momento con ellos, y todo lo que nos enseñan, compensa y mucho al gasto y esfuerzo que supone tenerlos.

Además, gracias a esta pasión he podido conocer a gente maravillosa, de la que he aprendido muchísimo. Gente que ama la raza, que la disfruta, dispuesta a enseñarte y a ayudarte gratuitamente. Al escribir estas palabras no puedo olvidarme de vosotros, Arcadio y Marina (Cantamares). Os agradeceré eternamente el tiempo dedicado a mis perras, y los buenos ratos en vuestra casa. A ti, Ángel (Campos Romero), que poquito a poquito vamos cosechando éxitos ¿eh?, ¡buen trabajo! Y a David Gómez, por echarme una manilla con la web.

     Muchas gracias también, a quienes continúan mi labor con mis cachorros, me consta que los cuidáis igual o mejor que lo hice yo.

     Y por supuesto, mil gracias a mi padre, por cuidar de las dos (de las tres), por quererlas igual o incluso más que yo y por su apoyo y eterna paciencia. Sabes que sin ti sería imposible.

 

Asun Herce